Hay que devolver las truchas siempre que saquemos una trucha y no de la medida mínima del tramo donde pesques: sea o no coto, o cuando pesquemos en un tramo libre o un acotado “sin muerte”, o bien un día sin muerte de un coto normal. Cuando se haya hecho el cupo y queramos continuar pescando. Cuando cojamos una trucha en zona no truchera, fuera de temporada. Y, en general, cuando la reglamentación exija devolver vivas las capturas.
Por ello hay que saber como soltar una trucha, ara que viva y pueda ser vuelta a pescar, quien sabe si por ti mismo otro día. Y para que pueda frezar una vez más y repoblar así el río de forma natural.
Nos podemos preguntar si la trucha una vez fuera tiene alguna posibilidad de sobrevivir, y hay muchos estudios sobre el tema, pero todos coinciden en que si el pez no está herido y se maneja como es debido se puede recuperar el 100% de ellos. En cualquier caso, la causa de la muerte del pez no es la herida que le produce el anzuelo, sino el cansancio y la tensión que le produce la captura, por eso es importante saber cómo soltar las truchas rápida y eficazmente.
Hay que saber como luchar con la trucha, pues los ejemplares que se trabajan con cierta delicadeza y son soltados suavemente se recuperan con mucha más facilidad. Una lucha hasta el cansancio reduce estas posibilidades. Una vez picada, hay que ir hasta una zona tranquila del curso y aproximarse al pez lo más rápido posible, sin tirones y dejándole dar una par de carreras. Para esto es fundamental que utilices un nylon más fuerte posible, según las condiciones de claridad del agua. No arrastres la trucha sobre la orilla o el fondo, para evitar que se hiera.
Para devolverla al río, sujétala suavemente bajo el agua. Con la boca aguas arriba. Muévelo adelante y atrás despacio, para que el agua circule por sus branquias y se oxigene. Cuando notes que empieza a querer escapar, déjalo marchar. Para hacer estas operaciones, busca siempre una zona de aguas paradas. Si dejas la trucha en un chorro, la corriente la llevará, golpeándola contra los obstáculos del cauce.
Con esta práctica, con toda seguridad, verás crecer las poblaciones de trucha en nuestras masas de agua. La riqueza en truchas salvajes de las aguas no es inagotable. Si devuelves vivas al agua todas las truchas que puedas, estarás contribuyendo a conservar este capital de naturaleza que tú el primero y después las generaciones de futuros pescadores, podréis disfrutar durante muchos años.